Desde pequeña quería ser solista. Pasó por el Sistema de Orquestas de Venezuela; por academias; por la Filarmónica de Jalisco, en México; hasta que aterrizó en Madrid, en donde tuvo que tocar en la calle para sobrevivir. Carmen Zambrano es hoy una de las violinistas más buscadas en la capital española.
Un padre llega una noche a su casa, en Lima, y se encuentra con que su cuñada se ha llevado a su hija. Poco tiempo después descubre que no están en Huancayo, en el centro de Perú, sino en Chile. Al no dar con ellas, decide él mismo cruzar el desierto de Atacama, el más árido del mundo, en la frontera entre Perú y Chile, para buscarla.
Sin la posibilidad de comer adecuadamente y mantener el tratamiento farmacológico que le indicaron para la rectocolitis ulcerosa que padecía, Lisset Páez Soto se fue a Colombia, junto a su esposo, de donde él había migrado a Venezuela décadas atrás. Allá, estabilizada, inició un negocio y se dedicó a ayudar a migrantes como ella. Una noche, el fuego pareció volver todo cenizas.
En medio de la crisis venezolana, Lorenzo Figallo Calzadilla —investigador, científico social y cantante— comenzó a hacer figuritas de arcilla para distraerse. Al ver que muchas personas a su alrededor comenzaron a migrar, se planteó algo a lo que hasta entonces se había resistido: irse, sin saber hablar muy bien inglés, a Inglaterra, donde nació hace 63 años, y donde ahora trabaja como aseador.
Martín es un niño venezolano de 8 años. Como tantas familias, la suya decidió emigrar. En 2018, se instalaron en México. Inés Araujo, la abuela, psicóloga y educadora, los acompañó en los primeros meses. Se supone que los psicólogos no deben tratar a sus familiares. Sin embargo, a partir de los sueños del niño, explora cómo vive él el desarraigo […].
Dos médicos venezolanos, egresados de la Universidad de Oriente, se reencuentran en Buenos Aires, Argentina. Allá se hacen novios y, tiempo después, comienzan a vivir juntos. Con la llegada de la pandemia, sus dinámicas laborales se hacen extenuantes y se ven sometidos a altos niveles de estrés.
Ilusionados con el “sueño colombiano”, Pedro y Meivis dejaron su casa Aragua —en el noroccidente venezolano, muy cerca del penal de Tocorón— en 2019. Pensaban que, echando raíces en el país vecino, la alimentación de sus tres hijos dejaría de ser motivo de angustia permanente. Se asentaron en el pueblo fronterizo de La Parada, del otro lado del Puente Internacional Simón Bolívar. Y allí estaban cuando llegó la pandemia de covid-19.
Después de años intentando encontrar una estabilidad económica en Colombia, Perú y Ecuador, José Laya pensó que lo mejor para él era irse a Estados Unidos. Se iría a pie: no le importó los horrores que leyó sobre el tránsito por la selva del Darién, ni lo cuesta arriba que se vislumbraban las fronteras de Centroamérica. Y se decidió a intentarlo.
Dos jóvenes venezolanas, hijas de una española, migran juntas a España. Luego de año y medio viviendo en la casa de un familiar lejano, cada una toma un rumbo distinto. Comienzan a buscar su propio camino en un país que no es el de ellas. Y dejan de verse. Esta es la historia de un reencuentro. Una historia en la que se solapan viajes, mudanzas y recuerdos.
Douglas Lyon es un epidemiólogo estadounidense que cree en el poder transformador y sanador de la literatura testimonial. Después de trabajar en Misiones Humanitarias en África, viajó a Colombia. Allí, en 2018, vio a miles de personas migrando de Venezuela a pie. La imagen de los caminantes lo conmovió y se dispuso a ayudarlos. Se le ocurrió ofrecerles papel y lápiz para que, con su puño y letra, narraran su propia historia.