Un año de encierro en el que se coló la luz

Ene 28, 2021

El 2020 fue un año desafiante para el mundo entero. Con la llegada de la pandemia, todas las certezas quedaron en entredicho para la Humanidad y, en Venezuela, sus incidencias vinieron a sumarse a una prolongada crisis social, política, económica e institucional. De allí el mensaje que compartimos en nuestras redes ya caída la tarde del 31 de diciembre:

Vivieron tiempos duros, conocieron el hambre, caminaron, iniciaron una nueva vida, enfrentaron el camino con valor, encontraron una mano amiga, fueron esa mano amiga, se encontraron a sí mismos…

Que los protagonistas de nuestras historias recorran caminos de redención en 2021.

La Vida de Nos, igual que esa Venezuela que sobrevivió a nuevas pruebas, no solo logró mantenerse en pie sino que, redoblando sus esfuerzos y sumando voluntades, continuó levantando sus bases para seguir adelante. A falta de abrazos reales, extendimos nuestro alcance con renovadas estrategias, y el obligado sobrecogimiento se convirtió en la oportunidad para mirarnos a nosotros mismos, estudiar el impacto de nuestro modo de contar la realidad, ordenar nuestras metodologías de trabajo, reagrupar fuerzas y, con todo ello, acompañar a nuestra audiencia en su incertidumbre, que era la de todos. Así, casi sin darnos cuenta y como si no hubiera habido impedimento alguno, hicimos todo lo que contaremos a continuación, en el acostumbrado balance que ofrecemos en cada aniversario.

 

Los círculos virtuosos de las historias


Los medios de comunicación miden su impacto con indicadores como lectoría, interacciones en redes sociales o premios periodísticos. Otros, en países democráticos, consideran impacto cuando, a raíz de sus revelaciones, se producen  cambios en las políticas públicas, promulgación de leyes y sanciones a funcionarios que infringen las normas. En La Vida de Nos tenemos cada vez más claro que somos una organización social con un medio de comunicación, y no lo segundo a secas. Tampoco publicamos noticias u otros géneros informativos, hacemos periodismo de investigación ni ejercemos la denuncia frontalmente. Por eso nos preguntamos: ¿qué incidencia buscamos con lo que hacemos?, ¿qué cambios pretendemos lograr? Y con las respuestas, en 2020 nos pusimos en la tarea de investigar cuánto de eso estábamos logrando.

Comentarios de lectores como estos nos señalaron el camino:

Nuestra misión es promover el arte de contar historias que produzcan emociones y propicien el reconocimiento entre ciudadanos, así como una mejor comprensión de la compleja realidad venezolana. Y nuestra visión: ser una importante referencia en la divulgación de experiencias de vida que contribuyan con la reconstitución del tejido social y la preservación de la memoria del país.

Para reunir evidencias del logro de esos cometidos, nos propusimos medir nuestro impacto en tres grupos de personas: la audiencia, los protagonistas de las historias y los autores. Y planeamos varias investigaciones: focus group (grupos de enfoque) y encuestas a lectores, entrevistas a autores y protagonistas, análisis de comentarios de lectores en redes sociales (social listening) y detallados estudios de lectoría, alcance e interacciones de todas nuestras publicaciones. Y varias de estas investigaciones se las asignamos a consultores externos para obtener información fiable que no estuviera mediada por nuestra subjetividad.

De este conjunto de estudios, algunos se encuentran en desarrollo y otros en análisis de resultados, pero podemos adelantar los hallazgos de las entrevistas realizadas a los protagonistas de 14 historias de nuestro proyecto editorial Crecidos en la Adversidad. Con estas quisimos explorar el impacto personal en ellos y documentar, con base en sus testimonios, lo que denominamos los círculos virtuosos de las historias: ejemplos de alianzas ciudadanas e institucionales, y de acciones de solidaridad que hubieran surgido a partir de las publicaciones.

Lo que encontramos nos llenó de entusiasmo: 43 por ciento de los protagonistas consultados refirió ejemplos concretos de personas, conocidas o no, que se motivaron a ayudar a otros luego de darse a conocer sus historias; 57 por ciento dijo que había recibido manifestaciones de personas interesadas en sumarse a sus causas haciendo trabajo voluntario; 36 por ciento refirió haber recibido donaciones u ofrecimiento de las mismas; y 57 por ciento testimonió ejemplos de alianzas ciudadanas o institucionales.

Es lo que son los círculos virtuosos, apreciables en comentarios de lectores como los siguientes:

No es casual, en un año como el que vivimos, que cuatro de las cinco historias más leídas del año hayan contado experiencias de solidaridad o de venezolanos que pudieron superar duros obstáculos. Un nutricionista que creó un alimento terapéutico para niños desnutridos; una médica que atiende a ancianos en una residencia en Madrid; una estudiante que, a punto de abandonar la universidad por no tener los recursos para continuar, es ayudada por un compañero de clases; un joven cuya familia migra a Perú y él se queda en Venezuela para concluir sus estudios universitarios… fueron todas historias que le mostraron a los lectores un camino de fortaleza y comunión con el otro. Nos empeñamos en publicarlas convencidos de que sentir esperanza es tan necesario como informarse. Y tal fue nuestra apuesta, que 73,7 por ciento de las 137 historias que publicamos en 2020 narraron experiencias de resiliencia y solidaridad.

 

Premios y reconocimientos


 

Dos especiales de La Vida de Nos fueron reconocidos en concursos periodísticos internacionales en 2020, lo cual es otra forma de impacto por el hecho de que los premios sirven para volver a visibilizar los fenómenos expuestos en las historias. Fosas del Silencio, que retrata el drama humano tras las frecuentes desapariciones a manos de grupos irregulares dentro del llamado Arco Minero del Orinoco, recibió el Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa a la Excelencia Periodística en la categoría de derechos humanos y servicio a la comunidad. Y también recibió una mención especial en la X edición del Concurso Nacional de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad, capítulo Venezuela. Este especial multimedia, hecho en alianza con la ONG Codehciu y un colectivo de periodistas independientes, documentó 51 reportes de desapariciones entre 2012 y 2019, y compiló las voces de 6 familias víctimas de este patrón de violencia.

Nuestra serie Frente al dolor más intenso, de Erick Lezama, y que se hizo en el marco de un proyecto colaborativo con la plataforma latinoamericana Salud con lupa, fue reconocida asimismo con una mención de honor en la categoría de periodismo digital del Premio Roche de Salud, que otorga la Fundación Gabo. El jurado expresó que esa serie de tres historias sobre el dolor oncológico “refleja un conflicto social que debería alarmar al mundo”. En su categoría de acceso a la salud concursaron 504 trabajos de Iberoamérica.

Otro reconocimiento fue el de haber sido postulados por petición del público como finalistas de los premios de la asociación civil Más Ciudadanos, en la categoría Carlos Cruz-Diez, con la cual destacan al “artista u organización cultural que, sin importar las circunstancias, dio lo mejor de sí en su área para ofrecernos arte y esperanza durante este año”. Y también, el libro Que el silencio no los alcance, editado por Provea, fue seleccionado como “libro recomendado” por el Banco del Libro. El mismo recoge historias de defensores de derechos humanos, a quienes La Vida de Nos dio un taller de narración.

Y sobre nuestro propósito de documentar experiencias de vida para la preservación de la memoria de Venezuela, en 2020 tuvimos una especial evidencia de impacto: el Informe de la Misión de Verificación de Hechos, de la Organización de las Naciones Unidas sobre Venezuela, citó entre sus referencias nuestra historia de Glory Tovar, a quien le asesinaron a dos hijos y dos sobrinos en una ejecución extrajudicial del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.

 

Formación sin límites geográficos


Antes de la pandemia teníamos establecido que en 2020 desarrollaríamos nuestra plataforma virtual de formación, pero materializarla nos dio la certeza de que las medidas de confinamiento no detendrían nuestra labor pedagógica. No solo creamos El Aula e-nos, sino que la pusimos en funcionamiento con dos cursos pilotos que permitieron dar continuidad, por tres años consecutivos, a nuestro programa La Vida de Nos Itinerante.

En este 2021, antes de su lanzamiento público, continuaremos probando la plataforma desarrollada por Innbicuo, una consultora especializada en entornos virtuales de formación. Mientras tanto, guardamos como un tesoro comentarios de periodistas venezolanos migrantes a los que, sin El Aula e-nos, no hubiésemos podido alcanzar:

 

Migración, esperanza y hambre


El 2020 comenzó con la publicación de Huir, migrar, parir, que hicimos en alianza con Mutante (Colombia), GK (Ecuador) y Distintas Latitudes (México), sobre las embarazadas venezolanas migrantes. Justamente por lo que fue, un proyecto colaborativo, el académico y experto en medios digitales James Breiner lo mencionó como ejemplo en un artículo sobre este tipo de esfuerzos transfronterizos.

Luego, publicamos Crecidos en la Adversidad, nuestro proyecto editorial más ambicioso del año porque se extendió por ocho meses y tuvo otras particularidades que contaremos más adelante. En junio, volvimos con Los Confinados, un microsite que hicimos en alianza con la ONG colombiana Dejusticia sobre los efectos de la pandemia en la vida de nuestros migrantes. Y finalmente, entre octubre y diciembre, publicamos La Ruta del Hambre, sobre la inseguridad alimentaria en Venezuela.

Aparte de documentar testimonios de duras experiencias de hambre, así como de inspiradoras iniciativas de solidaridad, La Ruta del Hambre tiene la importancia de que fue además un proyecto formativo. En él involucramos a 18 integrantes de la red de narradores de La Vida de Nos Itinerante, de 14 estados de Venezuela. A 5 de ese grupo los formamos como líderes en distintas tareas (edición literaria, edición audiovisual y trabajo de redes) para compartir con ellos nociones sobre el desarrollo de proyectos, siempre con la esperanza de que repliquen la experiencia en sus regiones.

Entre los proyectos especiales y nuestras publicaciones regulares, al cierre de 2020 sumamos 440 historias en 4 años, con una diversidad temática que muestra los avatares del país y el modo como nos hemos propuesto mirarlo: de las 137 historias publicadas en 2020, 77,4 por ciento mostraron aspectos de la crisis humanitaria; 41,6 por ciento abordaron el fenómeno migratorio venezolano; 40,2 por ciento la falta de acceso a la salud; 38,7 por ciento violaciones a los derechos humanos; 21,2 por ciento episodios de violencia/inseguridad ciudadana; y 3,6 por ciento la violencia de género. Del mismo modo, 50,4 por ciento tuvieron a mujeres como protagonistas; 21,2 por ciento a niños y adolescentes, y 56,9 fueron protagonizadas por jóvenes.

En 4 años, han sido 440 historias en muy diversos formatos:

 

Una comunidad que crece e interactúa


En 2020, no solo creció nuestra comunidad, sino que creamos nuevos espacios de encuentro. El de los clubes de lectura fue uno de ellos. Fundamos uno con 17 jóvenes de nuestro Semillero de Narradores, con quienes nos reunimos periódicamente por WhatsApp, pero también participamos en jornadas de lectura con otros grupos ya conformados. En marzo, las chicas de Venezolanas Globales se reunieron en México y Londres para leer historias nuestras. Luego, nuestro editor web, Erick Lezama, participó en una sesión de Entre Líneas, un grupo fundado en 2018 y que reúne a 50 personas en varios países, así como en otra sesión con un club de la Universidad del Magdalena, en Colombia, fundado en 2018 para el disfrute de la lectura por parte de sus estudiantes. Son todos ejemplos de cómo la pandemia se convirtió en una oportunidad para transformar la solitaria actividad de la lectura en un hecho social, de acompañamiento y de creación de comunidad.

También trazamos una nueva estrategia para nuestras comunicaciones en las redes sociales, que partió de la comprensión de que, en un país con angustiosas fallas de conectividad y del servicio eléctrico, este era un espacio que debíamos usar no solo para promocionar nuestras historias sino también para ofrecer piezas narrativas específicas para ese ecosistema, cuyas interacciones son lecturas equivalentes a las que se producen en el sitio web.

El mejor ejemplo de esas nuevas estrategias fue lo que hicimos con Crecidos en la Adversidad, proyecto con el que incursionamos en nuevos formatos para narrar y promover discursos en los que creemos: hicimos videos, historietas gráficas, storytelling animados en video, hilos recopilatorios en Twitter, stories en Instagram, encuestas y solicitudes de propuestas de historias a la audiencia. Los podcast, que hasta 2020 habíamos desarrollado tímidamente y empleamos en varios proyectos, los reunimos en un índice donde ya pueden escucharse 22 historias:

Como parte de la estrategia general en las redes, también comenzamos a contar el “detrás de cámara” de historias y autores, creamos nuestro canal en Telegram, aumentamos la oferta en nuestro canal de Youtube y abrimos un grupo en Facebook especialmente para Crecidos en la Adversidad.

No menos importante es que refrescamos nuestra identidad en redes: cambiamos el logo por un isotipo que enfatiza el sentido de pertenencia, tan oportuno en días aciagos como los que vivimos, rediseñamos las stories destacadas en Instagram y cambiamos nuestra Bio en Twitter para plasmar mejor nuestra naturaleza como organización.

 

Y continuamos con las alianzas de difusión, que permiten compartir nuestras historias con las audiencias de distintos medios. En 2020 seguimos con el portal internacional Yahoo en Español, la revista en inglés Latin American Literature Today y el medio venezolano regional Correo del Caroní, e iniciamos nuevas y valiosas alianzas con Arepita, Venezuela al Minuto, La Nación de Táchira, El Impulso, La Gran Aldea, Papel Literario de El Nacional, El Tiempo de Puerto La Cruz, Radio Comunidad, Distintas Latitudes de México y el masivo agregador de noticias La Patilla. La revista internacional de Médicos Sin Fronteras compartió también un testimonio de una de sus voluntarias, originalmente publicado por nosotros.

Una última alianza significativa fue con El Bus TV, que con las medidas de confinamiento por la covid-19 comenzó a informar a través de papelógrafos colocados en puntos estratégicos de distintas ciudades. Nuestra historia sobre Cine Platabanda fue leída en las comunidades caraqueñas de Petare y Antímano.

El crecimiento de nuestra comunidad puede apreciarse en este cuadro y tiene el valor de que ha sido orgánico (sin inversión económica alguna) y logrado con dos únicas publicaciones a la semana:

Y concretamente, la estrategia en redes sociales de Crecidos en la Adversidad marcó un hito. A continuación puede verse a cuántas personas alcanzamos con ese relato de relatos con el cual buscamos aportar algo de esperanza tras la llegada de la pandemia, y cómo los lectores interactuaron con los contenidos:

 

Sistematizando normas y procesos


Otro paso significativo en nuestro fortalecimiento organizacional fue la redacción y publicación de nuestro Manual de Estilo, otra herramienta para la formación de autores y editores. Las historias que publicamos provienen de colaboradores, por lo que la sistematización y optimización de los procesos de edición eran una deuda pendiente. Asimismo, emprendimos un trabajo interno para el que no habíamos encontrado tiempo y que el encierro nos permitió hacer: diseñamos maquetas, flujogramas y otros instrumentos para asentar nuestras metodologías para el desarrollo de proyectos, y actualizamos nuestro manual de marca.

Todo lo anterior facilita los procesos de trabajo de nuestro equipo de apenas 11 profesionales con todo ese conjunto de voces que está ahí afuera, deseoso de narrar la Venezuela de hoy y la Venezuela posible, y que cada año no deja de crecer. En 4 años han sido 256 autores diferentes, 134 fotógrafos y 23 ilustradores.

 

Allí estuvimos, físicamente o no


Como en toda familia, la vida se va hilando de pequeños o grandes momentos compartidos que se conservan en la memoria. Aparte de lo ya dicho, en La Vida de Nos recordaremos el 2020 por momentos como estos: el último taller presencial que pudimos dar en el año, que fue en febrero, en Barquisimeto; la maravillosa charla TED que dio nuestro fundador Héctor Torres y el premio que recibió en el 16 Festival del Cine Venezolano, como coautor del guion del cortometraje Lucy; el último viaje internacional que hicimos antes de la pandemia, a Quito, Ecuador, a donde fue nuestra fundadora Albor Rodríguez, invitada por Oxfam, para participar en el foro Construyendo narrativas sobre la migración, en el marco del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo. Luego, participó en la charla web Fronteras, seguridad y periodismo, organizada por la Fundación Gabo y la British American Tobacco, y nuestro editor web, Erick Lezama, fue invitado a la 4ta edición del festival Basado en hechos reales, que se realiza desde 2016 en Argentina.

Para el recuerdo, quedaron estas fotografías.

Asimismo, conservamos dos testimonios que nos conmovieron mucho: el de una estudiante de comunicación social que contó en su blog cómo conoció La Vida de Nos y lo que significó para ella, y el de un lector que relata en un hilo en Twitter cómo la historia de Anabella Abadi, que publicamos en marzo, llegó a sus manos en el momento que más la necesitaba. Porque así entendemos las historias y por eso ponemos nuestro foco en la condición humana: son referentes para la vida.

También guardamos un mensaje que nos envió en abril el periodista Peter B. Schumann desde Alemania: “¿Cómo están ustedes frente a la nueva catástrofe? Acabo de realizar un pequeño programa de Deutschlandfunk Kultur (Radio Alemania de Cultura) sobre La Vida de Nos, que pueden ver + escuchar aquí”. Schumann es un conocedor de América Latina y tiene un interés especial por Venezuela.

 

Alianzas y más alianzas


No podíamos estrecharnos las manos ni acercarnos suficientemente. Debíamos cuidarnos del contagio de la covid-19. Pero eso no impidió que, en 2020, consumáramos nuevas y valiosas alianzas, tanto para producir contenidos como para difundirlos en audiencias distintas a la nuestra, tal como ya hemos dicho. También renovamos nuestra unión con Banesco para, por 3er año consecutivo, convocar el único concurso venezolano que premia historias reales: Lo Mejor de Nos, con el récord de 131 textos participantes, 78 más de los recibidos en 2019.

Algunas de estas alianzas las hemos mencionado a lo largo de este recorrido por un año especialmente difícil, pero las resumimos a continuación, a manera de cierre y agradecimiento, para hacer ver que parte de nuestros logros en el 2020 se debieron a su buena compañía.

Fotografía de portada: Liamir Aristimuño

 

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Organización dedicada a fomentar la memoria y la identidad, a través del arte de contar historias que ayuden a comprender la Venezuela de hoy.

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